No. 237. 16 de Enero de 2005
De vampiros y hermanos
Félix Ibrahim Martínez Oliva
En mi casa hay un vampiro, pero nadie me cree ni me atiende, porque dicen que yo soy un discapacitado.
Mi hermano es más grande y más inteligente que yo, eso es lo que todos siempre andan diciendo; pero claro, así no tiene gracia, ¿Cómo no va a serlo si ya les dije que es un vampiro?
Mis padres nunca me hacen caso, nada más me dan comida y me hacen regalos; casi siempre de juegos tontos o de libros para niños, pero no me dejan hablar con ellos de cosas importantes. Cuando les digo que mi hermano es un vampiro se ponen serios y me regañan; a veces mami llora, pero papi se ríe y me pasa la mano por la cabeza como si yo estuviera loco o algo así.
Ya no se los digo más.
Ahora estoy llevando un diario, con él hablo y no se ríe. Bueno, es casi un diario porque a veces se me olvida escribir, viendo tantas aventuras y muñequitos que me ponen en el video. Tengo que esconderlo bien, porque si lo leen, seguro que se burlan de mí o empiezan a regañarme y a decirme cosas.
Mi hermano todavía me hace menos caso que mis padres; no sé bien si porque está muy ocupado o porque es de verdad más inteligente que yo. El tiene mucha ropa linda y anda siempre con novias. La ropa me la presta, pero las novias no. Cada vez que yo uso alguna ropa suya, él enseguida me la regala o me compra otra igual.
Una vez le pregunté que porqué no me prestaba a sus novias si yo se las iba a cuidar igual que a la ropa. Me contestó que no, porque ellas no querían. El cree que yo soy bobo; a ver, ¿por qué le preguntó a las novias y nunca le preguntó a las camisas?
Mi hermano es un vampiro bastante bueno, por lo menos con los de la familia, con mis padres y conmigo. En la calle no sé bien cómo se porta porque nunca me dejan salir solo.
Sin embargo, me parece que con las criadas él no es tan bueno. Ellas se le acercan y lo quieren, pero él siempre les hace algo malo que las va poniendo tristes hasta que lloran mucho, y después ... ¡ Siempre desaparecen !
A veces mi papá les da dinero a ellas y lo regaña a él, pero nunca puedo enterarme de lo que hablan. Cada vez que pasa esto con una criada, en la casa hay tristeza por unos días. Después aparece otra criada nueva y ya la vieja se va olvidando.
Fue precisamente por las criadas que yo me di cuenta de todo, que mi hermano era un vampiro.
Eso fue cuando vino Elisa, una muchacha muy linda, muy linda y también jovencita. Mi hermano andaba siempre detrás de ella y la llamaba muchas veces a su cuarto cuando mamá se iba de compras y papá no estaba en casa. El no lo sabe, pero yo lo estaba vigilando.
Entonces se enfermó la abuela y nos dejaron solos en la casa a mi hermano y a mi, con la criada.
Un día mi hermano regresó tempranito con algunos regalos y unas botellas de vino. A mi me regaló un cassette con los mupets y me dijo que me fuera a verlo a mi cuarto. Yo me fui, pero en lugar de ver el video, lo dejé encendido solo y me escondí para vigilarlo.
Elisa se bañó temprano, mientras mi hermano abría dos botellas y llevaba su grabadora para el cuarto de la criada. Ella se puso una sayita nueva, que seguro le trajo mi hermano, pero parece que se equivocó de talla, porque le quedaba cortica, muy cortica.
El puso una música suave - de las que dice papá que son románticas - y empezaron a bailar. Al principio ella no quería, pero él le hablaba bajito y le daba vino; mientras más vino tomaba, más contenta se ponía Elisa.
Al rato estaba tan contenta que se reía mucho y él tenía que sujetarla, a veces, para que no se cayera. De pronto él empezó a besarla - ¡Igualito que en las películas! - , y la apretaba mucho; y de ahí en adelante, todo fue muy rápido. Casi en un pestañazo le zafó la blusa. El cassette se acabó, pero ya no pusieron más música, aunque siguieron bailando o algo muy parecido.
Después me puse nervioso y tuve miedo. Fue cuando él le quitó toda la ropa y se la llevó para la cama. La acostó muy despacito ; y antas de acostarse, él también se desnudó por completo. Yo estaba cada vez más nervioso, me sentía el corazón sonando tan alto que me parecía podían descubrirme, y me parece que ella se asustó también cuando se dió cuenta de que los dos estaban en la cama y desnudos.
Entonces ella le dijo algo al oído, pero tan bajito que yo no pude oir casi nada, salvo una palabra que me aterrorizó. Si yo estaba ya bastante frío, aquella palabra me acabó de congelar ... : ¡Sangre! Sí, ella habló de sangre, y que era la primera vez que iba a pasar no sé que cosa...
¡Pobrecita! Estaba tan asustada que hasta me parece que habló de la virgen, aunque nunca aclaró cuál.
Y así fue como me convencí de que mi hermano era uno de esos bichos horribles que viven de la sangre de otros; porque mientras la pobrecita de la criada estaba de lo más preocupada por la sangre y por la virgen, él estaba más contento que yo cuando me regalaron el supernintendo.
Mi hermano se fue para la cómoda y sacó un pedazo de hule de un mantel viejo, se lo puso a ella por debajo y se le encaramó encima. Mientras la besaba por la cara y por el cuello, lo oi bastante bien cuando se lo dijo...
_ ¿Qué importa que se derramen unas cuantas goticas de sangre, mi cielo?, ... ¡Si tú verás cómo vamos a gozar en grande!
Ya no aguanté más. Casi sin respirar y arrastrándome muy despacito para no hacer ruido, me fui hasta mi cuarto, cerré la puerta por dentro y me acosté como estaba, vestido y con zapatos. ¿Y si al vampiro se le despertaba el apetito y no le alcanzaba con la pobre de Elisa? ¡Pa` su madre!
Dos días después regresaron mis padres y todo quedó como si nada hubiera ocurrido... salvo para Elisa. Al poco tiempo se enfermó y le compraron muchas medicinas. Ella casi no trabajaba ya, y en la casa todos andaban serios, como disgustados. A Elisa le daban mareos, vómitos y hasta se desmayaba la pobrecita. Claro, ¿cómo iba a estar sana si le chupaban la sangre?
Un día se cayó y llamaron de inmediato a una ambulancia; se la llevaron para algún hospital y ya no volvió más a nuestra casa.
¿Me creen ahora?
En verdad sólo hubo una cosa que nunca entendí. ¿Por qué si la criada estaba cada día más débil y enferma, empezó a engordar más y más? Si hasta empezó a ponerse barrigona, ella que era tan delgada antes.
Bueno, esto debe ser porque yo soy todavía algo pequeño y no entiendo bien todo lo que hacen los mayores; pero, desde aquel día ya no tuve más dudas sobre mi hermano. El es un vampiro, ¿no es verdad?
_________
Encarnación de Díaz: Retorno necesario
Efraín Gutiérrez de la Isla
Yo, porque Dios lo ha querido,
fui plantado en este pueblo
de Encarnación.
Canónigo Manuel Romo Martín.
La arcilla gloriosa con la que el Arq. Salvador Hernández González le ha dado forma y sentido a este libro y a estos discos se llama memoria histórica. Gracias a ella retoma, como objeto de estudio, a Encarnación de Díaz, Jal., para alabar la innegable grandeza local y regresarla a sus propios habitantes. El universo se antoja hogareño, irrepetible, hospitalario. El motivo superior es, por supuesto, enaltecer a sus creadores, a sus artistas y, naturalmente, aprovechando la circunstancia, echar raíces de nueva cuenta en esta población exquisitamente plena, inolvidablemente encantadora.
Los compositores y los poetas de La Chonita, los personajes nombrables de la cultura y del arte de Encarnación están en el corazón de sus canciones, en el corazón de sus versos, están en el corazón de sus muros, de sus piedras; en la interpretación musical, en la declamación, en el dolor, en las lágrimas, en la sangre, en las ausencias, en la palabra transparente y llana, en las miradas que se pierden y se reencuentran.
Por la tierra que queremos es un fervoroso homenaje a Encarnación de Díaz, Jal., a sus gentes, a su alfarería, a sus museos, a sus calles, a sus parroquias, a sus panteones, al mariachi, a sus sacerdotes, a sus compositores, a sus mujeres hermosas y a sus hombres valientes; Por la tierra que queremos es un profundo reconocimiento a su obra literaria y musical, a sus bellísimos edificios y al talento de sus creadores.
Se hace esta obra con un fin nobilísimo y sensiblemente humanitario, su alteza de miras es el altruismo, esto es, fomentar la conciencia social para el bien común, para el bien de todos, para el bien del pueblo. El nombre de este proyecto histórico dará inicio a la Fundación Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín, la cual estará destinada para apoyar obras de carácter social, tales como: Ayuda a Niños de la Calle, Niños con Síndrome de Dawn y con Necesidades de Educación Especial, Jóvenes y Niños con Adicciones, Mujeres Maltratadas, Enfermos de Sida, Asilos de Ancianos Pobres, Alcohólicos y Neuróticos Anónimos, Personas con Necesidades de Transplantes y Donaciones de Órganos, además de apoyar la búsqueda, rescate, promoción y difusión de la obra cultural, artística y educativa de los poetas, artistas, pintores, músicos, escultores, creadores, investigadores, historiadores, artesanos e intelectuales jaliscienses.
Convocatoria feliz la del Arq. Salvador Hernández González: ha logrado reunir fotografías, testimonios, voces, partituras, historias, versos, talento. Convocatoria áurea ésta, ceñida por una nostalgia viajera que regresa para vivir el asombro de un escenario añejo: Encarnación de Díaz, Ciudad Santuario. Convocatoria inédita: para que tengamos esto en nuestras manos ha logrado reunir compositores, cantantes, poetas, intérpretes, arreglistas, declamadores y conductores de cuatro ciudades: Encarnación de Díaz, Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas; cuatro entidades federativas unidas por sus talentos unidos. Convocatoria esperada ésta: es un mundo de personas y personajes. El grupo es numeroso. Su manifiesto artístico mueve las fibras humanas, nos deja en las venas un ritmo líquido de vida y esperanza. El arte que no redime al espectador, al intérprete, al creador ¿qué sentido tiene?
Por la tierra que queremos pasa revista a poetas, compositores, intérpretes, declamadores, músicos, arreglistas y creadores locales. En un afán de recapitular los listados correspondientes, a continuación expongo por áreas de desempeño, los nombres y su aportación.
Poetas:
María del Consuelo Álvarez Soria: De la misma manera y Poema de regreso; Sr. Canónigo Magistrado Dn. Amando Juventino De Alba Franco: A dos tintas, La poesía y Lo que encierra la caja; Ismael De la Serna (poeta latinoamericano): Desafío postrero; José Guadalupe Domínguez: Maestro, solo uno; Alfonso Fernández Del Busto: Mi gallo; Luis Enrique Flores Sierra: Agüita tan esperada, Mi pequeña Encarnación y Yo estaba triste; Salvador Hernández González: Cobardía, Pequeña melodía, Para ti, Por la tierra que queremos, Maldita guerra, Cuando me aleje, Camino a mi pueblo, Jesús… de nuevo te han matado, Flor de una noche, Mariposas y Mi paloma; Alberto Martínez López (poeta nacido en Trancoso, Zac.): Aparición de la Virgen; María del Pilar Quezada: Las alondras y Sollozos; Onésimo Ramírez Jasso: Fertilidad, Utopía y Verte de nuevo; Jesús Romo: Felipe Ramírez (acróstico); y el Canónigo Manuel Romo Martín: Mi casa, Luna rota, Mi mandolina, Mi piano, Celosa, Oración del cura, Hijo pródigo, Así es mejor, Íntima, La oración del indio, Rincón querido, Sueño de un ciego, La campana, Charla de tres ovejas, La quiebra, De viaje, Triste recuerdo y Luz y sombra.
Compositores de letra y música:
El Arzobispo Felipe Aguirre Franco: Encarnación de Díaz; José Alba Lujano: Mi Chonita; María Guadalupe Cruz: Esta chica es un ángel; Dominio público: La pajarera; Pedro Guerra: Toda una época (tema dedicado al Colegio “Felipe Ramírez”, de Encarnación de Díaz, Jal.) y Viejo pescador; Salvador Hernández González: A esa mujer, La Macarena, Muchas gracias y Veinte abriles; Francisco Javier Ríos Villalobos: A mi tierra Encarnación; Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín: Paloma blanca, Venimos, ¡Oh, Madre!, Árboles somos, Quisiera saber, La Chonita, Jardín triste, Es una flor, Hermosa primavera, La Cruz y En tu playa; y Juan Záizar: Cruz de olvido.
Autores sólo de la música:
María Asunción Almanza Romo: Para Ti, José Guadalupe Álvarez (El Galleta): Pequeña melodía; José Abraham Cervantes Regalado: Camino a mi pueblo y Mi gallo; Juan Manuel Esqueda: Por la Tierra que queremos y Alfredo González Galván: Mi paloma.
Dirección artística:
Bajo la extraordinaria dirección artística y arreglos musicales del Maestro Dn. José Manuel Contero: José Marco Contero y María Asunción Almanza Romo.
Músicos:
Familia Contero: José Manuel, José de Jesús, José Marco y Manolo (Zacatecas, Zac.); María Asunción Almanza Romo (Encarnación de Díaz, Jal.), y Mario Ortega. Contándose, además, con la valiosa intervención de la Banda “Los Pérez” y Francisco Javier Ríos Villalobos.
Intérpretes:
Las Hermanas Almanza (María Asunción Almanza Romo y María de Lourdes Almanza Romo; Coro ENCAZAC (Encarnación-Zacatecas), Banda “Los Pérez”, Salvador Hernández González, Pedro Guerra, María de Lourdes Almanza Romo (solista), Canónigo Manuel Romo Martín (rescate de obra), José Luis Almaraz Rodela, Raymundo Salas Romo, Jorge Salas Romo, José Manuel Contero, Manolo Contero, Francisco Javier Ríos Villalobos y Virginia De Santos (Creció en el campo, se educó entre los cantos silvestres de las aves, gorjea con una naturalidad sorprendente, con una transparencia divina). Con sus gorjeos asombrosos interpreta inolvidablemente La pajarera.
Oradores:
Mtro. Lorenzo Hernández Alba: Oración fúnebre al Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín; Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín: …Porque Dios lo ha querido (Fragmento de una homilía).
Fotografías:
José Almanza Romo: Propietario de los valiosos Archivos Fotográficos “Encarnación de Díaz Antiguo” y “Los Filarmónicos de Encarnación” quien, para lograr un acercamiento mayor a nuestro pueblo, con una largueza excepcional ha brindado todas las facilidades para obtener las fotografías antiguas que en el presente volumen se dan a conocer.
Hace un par de días, en amable visita familiar -con la transparente emoción que le es proverbial, su generoso don de gentes y su buena fe- referente a este libro, me comenta Salvador Hernández González: “De la larga noche de la luz de sus creadores…que durmió en las sombras del tiempo, nace para el pueblo de Encarnación de Díaz y para México entero una maravillosa obra con luz de la creación en y para la cultura de un pueblo; la calidad artística de sus hombres y de sus sentires, se disfruta en la producción Por la tierra que queremos...” Este es el ideario, sin la menor duda, de un Salvador que ha luchado toda la vida por encontrar testimonios de grandeza humana en su entorno, estrictamente para promover solo el reconocimiento social y la permanencia de la voz del otro.
Supongo que decir de una vez por todas, toda la carga de cariño y alabanza que sentimos por nuestro terruño nos plantea serias dificultades. Qué bien que existe el verso, la canción, la poesía y la música, los edificios majestuosos, los hombres sensibles, las mujeres soñadoras, los instrumentos musicales, nuestras creencias, la palabra, el asombro. Éstos son facilitadores irrenunciables que nos permiten celebrar el gusto por nuestra Villa, el amor por nuestro pueblo, sus habitantes y sus fiestas, sus construcciones y el legado tangible e intangible de su obra cultural. Creo en el canto. La palabra cantada provoca felicidad y dolor, provoca gran felicidad y dolor grande. Así son las circunstancias de la dicha ¿quién dice lo contrario? Alegrémonos cantando.
El jalisciense-zacatecano Salvador Hernández González conoce toda Encarnación de Díaz. Allí nació, allí creció. Allá vive su anciana madre. De niño se nutrió con el canto de las avecillas silvestres bajo la sombra de los naranjos o de los limoneros. En el centro de la milpa, desde el infatigable ejemplo paternal, el rudo trabajo campesino lo acercó a una realidad conmovida por el sonido de los riachuelos, la lluvia, el viento, los celajes, las ramas de los árboles, los truenos del temporal. Creció arrullado por melodías rústicas y entre siluetas humildes. Entiende, como la gente virtuosa de La Chona lo que es el canto, lo que es cantar. ¿Será tal vez por eso que se ha propuesto editar Por la tierra que queremos con la inclusión de muchas voces y muchos cantos y fotografías históricas de sus espacios bienamados y los rostros de gentes, de sus gentes, que no hablan de otra cosa mas que de la profunda sensibilidad del chonense común y de todos los días? La inclusión de canciones vernáculas y de salón, pero no solo en este libro, sino en los tres discos compactos de la producción le da relevancia, le da un dejo de distinción a esta tarea antológica que, por sus expectativas, es compleja, harto laboriosa, difícil.
En Encarnación de Díaz, Jal., cantar Por la tierra que queremos significa escuchar la voz de los que cantan. El que canta escucha y lo escuchan. Instantánea aparece -por los sitios históricos más importantes- toda la dinastía Esqueda: Carlos Esqueda, Don Rosalío Esqueda y el maestro Juan Manuel Esqueda, actual director del Mariachi de los Esqueda. La familia Esqueda se ha consagrado, desde muchas generaciones atrás, a la música mexicana de manera extraordinaria. Tienen una producción asombrosa de canciones. Los Esqueda cantan para los espíritus nobles porque cantan para las gentes portadoras de sensibilidad y de corazón abierto. Seguramente por eso Salvador Hernández González, en su canción Por la tierra que queremos (que con el tiempo habrá de convertirse en himno local), exalta con contagioso júbilo la pertenencia de Los Esqueda a una Encarnación de fiesta interminable:
Allá donde la historia se escribe con canción,
si busca a “Los Esqueda”, verá qué gran fiestón.
Aquí es cuna de artistas, de verdad, con pasión
y florecen las hembras, hermosas cual primor.
En esta hermosa tierra llamada Encarnación.
¿Es acaso inefable el amor consagrado a un pueblo?, ¿al pueblo de nuestros orígenes?, ¿al pueblo donde está el prodigioso signo de nuestros mayores? ¿Es tal vez el sustento de familia, de consanguinidad lo que le da ese toque grandioso y de esplendidez a esos lugares nuestros, muy nuestros, a los que amamos entrañablemente?, ¿es verdad?, ¿por qué?, ¿sólo se da porque allí nacimos?, ¿qué piensan, cómo asumen su avecindamiento los que no siendo del pueblo han echado raíces definitivas hasta su muerte? y, los que se han ido, ¿por qué vuelven?, ¿pasará también en situaciones de exilio, en escenarios de éxodo? A todo esto, ¿qué nos platican los emigrantes, nuestros paisanos norteños?
Volver los ojos al pueblo. Volver. Somos pueblo. La canción regresa a sus orígenes. Los dedos de los filarmónicos toman forma de pentagrama y se quedan -en el papel- para siempre. Con alas de paloma las partituras de los Esqueda permanecen inmóviles, mirándonos así desde la cúpula celeste. Llueven gotas azules de canciones para ser cantadas bajo los balcones de ventanales tenuemente iluminados, Encarnación de Díaz tiene corazón de doncella enamorada.
Esta valiosa producción artística es la gramática del pueblo. Gramática que está pensada para otorgarla a sus principales usuarios, los laboriosos habitantes de Encarnación de Díaz, Jal., gente bonita, gente sencilla, gente que habla con el corazón en las manos, gente piadosa, gente que pone su mirada gentil en la dulce mirada de los demás. En Por la tierra que queremos aprendemos a balbucear el idioma de la cortesía, el lenguaje de la caballerosidad, se nos contagian los misterios de la vida religiosa y del Rosario. Es por ello, igualmente, un libro católico y de recogimiento donde el amor divino acampa en derredor y nos estremece.
Encarnación de Díaz extiende sus sentimientos desde su propia naturaleza que es la naturaleza de la ternura: algo así como el sol cotidiano del mediodía y de todas las horas. Sol esplendente y párvulo, cariñoso y confidente. El amor tiene muchos lenguajes que la calidez, la belleza, la inocencia y la pureza lo confirman, bajo el calor de un sol usualmente primaveral y hospitalario como el amable sol de todos los días de Encarnación.
Soy un apasionado defensor de las palabras que derrochan miel. Necesitamos regresar a ellas. Debemos volver a estas campiñas. La confidencia, el protocolo de la suave expresión, la piel tersa de los enunciados, su acento reiterativo y circunloquial igualmente son queja, elegancia, valentía, declaración de amor, llanto, enfrentamiento, milagro. El milagro de las cosas. El milagro del agua y de la vida también habita las palabras, las palabras pronunciadas, las palabras escritas y selecciona -como aposento final- las más dulces.
Encarnación de Díaz tiene voz de poeta. Encarnación de Díaz, Vitral del Cielo, metáfora de suspiros, canción de serenata, universo de mariachi perpetuo. Encarnación de Díaz, villorrio edénico. Aquí bajan las estrellas para nutrirse de luz, de azul y de misterio. Encarnación de Díaz, Ciudad Alondra, principado de coros celestiales, tierra de sacerdotes santos.
Resulta hondamente conmovedor para Encarnación de Díaz que es una población profundamente temerosa de Dios, intensamente católica y con una gran vocación religiosa, dada a las prácticas de la piedad cristiana, destacar en este volumen, hecho con sangre y sudor -como se hacen las revoluciones-, a cuatro celebérrimos personajes muy, muy, muy amados en La Chonita, quienes, junto con la pasión por las almas también cultivan o cultivaron en vida la producción literaria y musical, la filantropía o la formación del hombre cristiano. Me refiero al Cura don Felipe Ramírez Pérez (Notable Benefactor de Encarnación de Díaz, Jal., n. en San Juan de los Lagos, Jal., el 26 de mayo de 1852 y m. en Encarnación de Díaz, Jal., el 9 de enero de 1914. El corazón agradecido de los chonenses a puesto su nombre al Colegio “Felipe Ramírez Pérez”, que es atendido por las Madres Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús; y al Hospital “Felipe Ramírez Pérez”, de Encarnación de Díaz, Jal.); al Canónigo Magistrado Dn. Amando Juventino De Alba Franco (Autor del libro de poemas El alma de las cosas, n. en Encarnación de Díaz, Jal., el 25 de enero de 1881 y m. en Villa Hidalgo, Jal., el 16 de febrero de 1942); al Canónigo Dn. Manuel Romo Martín (Autor del poemario Aurora y ocaso, n. en Aguascalientes, Ags., el 23 de octubre de 1905 y m. en Encarnación de Díaz, Jal., el 18 de noviembre de 2001) y al actual Arzobispo del Estado de Guerrero, don Felipe Aguirre Franco, poeta y humanista, nacido en Encarnación de Díaz, Jal.
A libro abierto y sobre las rodillas, desde la lectura en voz alta de Por la tierra que queremos llegamos al corazón de la obra. Cantamos estrofas, leemos versos, miramos fotografías antiguas de La Chona, las comentamos. Nuestra Señora de la Encarnación nos mira amorosa desde su altar tomado por el fotógrafo, en el Panteón el Señor de la Misericordia seca nuestras lágrimas. Rezamos. Vemos un Encarnación de Díaz, Jal., que amanece, redescubrimos su luz. Tocamos su palpitar de página viviente. Sentimos el corazón de sus piedras: lo entendemos cercano, las reconocemos. Entonces descubrimos que hemos entrado al corazón de una bella ciudad jalisciense a la que don Manuel Romo Martín, así le canta:
Los hombres de antaño
Le llaman “Villita”;
Los hombres de ahora
le dicen “Chonita”.
Por algo la quieren, por algo la miman.
¡Qué linda es mi tierra, mi tierra bendita!
Rostro y corazón, elevación y alabanza, piropos a La Chonita, súplicas a la Virgen, oraciones y cuitas, lágrimas y consuelo, luminarias visiones y nocturnales humedecidos por la fe, parecen ser las unidades significativas que nos regala en su versuelada, en su canto el Canónigo Manuel Romo Martín: santo varón admirado por propios y extraños, querido por muchos, llorado por todos.
________
LA ROSA DE LOS VIENTOS
Los días tristes
Claudina Domingo
1
Ya nada nos queda:
incluso el último trago de alcohol
nos ha abandonado,
dejándonos solos,
hundidos en un cuerpo ingrato
que sólo tiene sombra.
2
Nuestras derrotas han triunfado:
no tenemos hambre, ni sed, ni frío.
Enfermos de silencio,
hasta el rencor se nos escapa.
3
Cada cual su pena,
su odio, su desvelo.
Cada cual su tragedia
y sus pormenores.
Pero sólo uno,
más solo que todos,
más triste que ninguno,
conoce su peso y su medida.
4
Cada gramo pesa,
cada minuto cuenta;
abandonados de la esperanza
y de la nostalgia,
las cosas adquieren su medida
exacta:
la cama fría,
las noches largas,
el trabajo ocioso,
los cigarros humo,
la comida bocados,
la compañía pesada,
la soledad funesta
y los días, tristes.
________
EL SOL DEL TRÓPICO
SUPLEMENTO DEL SUPLEMENTO DE EL SOL DE ZACATECAS
“La voz humana”: pasión de una mujer desesperada
Los viernes 21 y 28 de Enero se presenta la obra teatral “La Voz Humana” en la Alianza Francesa de Zacatecas a las 19 horas. La entrada es libre y el cupo es limitado.
“La Voz Humana” es una obra de teatro intimista que fue beneficiada por el FECAZ 2002-2003. Es una adaptación de “La Voix Humaine”, original de Jean Cocteau.
La actriz que sustenta esta interesante obra, que concretamente es un monólogo, es Rosa Isela Baltasar Ichaurregui, bajo la dirección artística de Roberto Ribero Barquin; la dirección técnica está a cargo de Julián Aquino. Musicalización: Vicente Rodríguez. Vestuario: Maria del Carmen Inchaurregui Bernal. Idea central y análisis dramático de la obra: Morris Savariego. Apoyo metodológico de análisis tonal: Leopoldo Smith Macdonald. Fotografía: Lino Dalle Vedove
La obra es un manifiesto del hecho real, que reposa en la efigie del amor; proceso vital de alegorías y tragedias. Clásico de Jean Cocteau: sitúa al personaje a través de una tragedia de un matiz de comedia francesa, bajo la complejidad del carácter y ambigüedad psicológica de la personalidad en su ambivalencia.
En la disección del drama, la pasión de una mujer desesperada, donde se entreteje el drama de dos papeles uno cuando habla y otro cuando escucha; resulta ser la síntesis de una lectura de la pasión, sujeta a fluctuaciones plásticas de la materia, donde cada movimiento de la materia del cuerpo tienen una significación de sí mismo.
Adaptada en la Ciudad de México con un estilo ART-DECO en los años 50 en la Colonia Roma. Ella espera una llamada telefónica en donde el teléfono es el único medio moderno que nos lleva a las más profundas historias de amor del ser humano. Una mujer adherida a una línea telefónica. Símbolo de encuentro y pérdida de la comunicación. Una mujer dividida por el dolor humano. Una humanidad divisible por la visión impuntual, una espera sin tiempo. Y una línea cortada por la ausencia de la voz humana.
Félix Ibrahim Martínez Oliva
En mi casa hay un vampiro, pero nadie me cree ni me atiende, porque dicen que yo soy un discapacitado.
Mi hermano es más grande y más inteligente que yo, eso es lo que todos siempre andan diciendo; pero claro, así no tiene gracia, ¿Cómo no va a serlo si ya les dije que es un vampiro?
Mis padres nunca me hacen caso, nada más me dan comida y me hacen regalos; casi siempre de juegos tontos o de libros para niños, pero no me dejan hablar con ellos de cosas importantes. Cuando les digo que mi hermano es un vampiro se ponen serios y me regañan; a veces mami llora, pero papi se ríe y me pasa la mano por la cabeza como si yo estuviera loco o algo así.
Ya no se los digo más.
Ahora estoy llevando un diario, con él hablo y no se ríe. Bueno, es casi un diario porque a veces se me olvida escribir, viendo tantas aventuras y muñequitos que me ponen en el video. Tengo que esconderlo bien, porque si lo leen, seguro que se burlan de mí o empiezan a regañarme y a decirme cosas.
Mi hermano todavía me hace menos caso que mis padres; no sé bien si porque está muy ocupado o porque es de verdad más inteligente que yo. El tiene mucha ropa linda y anda siempre con novias. La ropa me la presta, pero las novias no. Cada vez que yo uso alguna ropa suya, él enseguida me la regala o me compra otra igual.
Una vez le pregunté que porqué no me prestaba a sus novias si yo se las iba a cuidar igual que a la ropa. Me contestó que no, porque ellas no querían. El cree que yo soy bobo; a ver, ¿por qué le preguntó a las novias y nunca le preguntó a las camisas?
Mi hermano es un vampiro bastante bueno, por lo menos con los de la familia, con mis padres y conmigo. En la calle no sé bien cómo se porta porque nunca me dejan salir solo.
Sin embargo, me parece que con las criadas él no es tan bueno. Ellas se le acercan y lo quieren, pero él siempre les hace algo malo que las va poniendo tristes hasta que lloran mucho, y después ... ¡ Siempre desaparecen !
A veces mi papá les da dinero a ellas y lo regaña a él, pero nunca puedo enterarme de lo que hablan. Cada vez que pasa esto con una criada, en la casa hay tristeza por unos días. Después aparece otra criada nueva y ya la vieja se va olvidando.
Fue precisamente por las criadas que yo me di cuenta de todo, que mi hermano era un vampiro.
Eso fue cuando vino Elisa, una muchacha muy linda, muy linda y también jovencita. Mi hermano andaba siempre detrás de ella y la llamaba muchas veces a su cuarto cuando mamá se iba de compras y papá no estaba en casa. El no lo sabe, pero yo lo estaba vigilando.
Entonces se enfermó la abuela y nos dejaron solos en la casa a mi hermano y a mi, con la criada.
Un día mi hermano regresó tempranito con algunos regalos y unas botellas de vino. A mi me regaló un cassette con los mupets y me dijo que me fuera a verlo a mi cuarto. Yo me fui, pero en lugar de ver el video, lo dejé encendido solo y me escondí para vigilarlo.
Elisa se bañó temprano, mientras mi hermano abría dos botellas y llevaba su grabadora para el cuarto de la criada. Ella se puso una sayita nueva, que seguro le trajo mi hermano, pero parece que se equivocó de talla, porque le quedaba cortica, muy cortica.
El puso una música suave - de las que dice papá que son románticas - y empezaron a bailar. Al principio ella no quería, pero él le hablaba bajito y le daba vino; mientras más vino tomaba, más contenta se ponía Elisa.
Al rato estaba tan contenta que se reía mucho y él tenía que sujetarla, a veces, para que no se cayera. De pronto él empezó a besarla - ¡Igualito que en las películas! - , y la apretaba mucho; y de ahí en adelante, todo fue muy rápido. Casi en un pestañazo le zafó la blusa. El cassette se acabó, pero ya no pusieron más música, aunque siguieron bailando o algo muy parecido.
Después me puse nervioso y tuve miedo. Fue cuando él le quitó toda la ropa y se la llevó para la cama. La acostó muy despacito ; y antas de acostarse, él también se desnudó por completo. Yo estaba cada vez más nervioso, me sentía el corazón sonando tan alto que me parecía podían descubrirme, y me parece que ella se asustó también cuando se dió cuenta de que los dos estaban en la cama y desnudos.
Entonces ella le dijo algo al oído, pero tan bajito que yo no pude oir casi nada, salvo una palabra que me aterrorizó. Si yo estaba ya bastante frío, aquella palabra me acabó de congelar ... : ¡Sangre! Sí, ella habló de sangre, y que era la primera vez que iba a pasar no sé que cosa...
¡Pobrecita! Estaba tan asustada que hasta me parece que habló de la virgen, aunque nunca aclaró cuál.
Y así fue como me convencí de que mi hermano era uno de esos bichos horribles que viven de la sangre de otros; porque mientras la pobrecita de la criada estaba de lo más preocupada por la sangre y por la virgen, él estaba más contento que yo cuando me regalaron el supernintendo.
Mi hermano se fue para la cómoda y sacó un pedazo de hule de un mantel viejo, se lo puso a ella por debajo y se le encaramó encima. Mientras la besaba por la cara y por el cuello, lo oi bastante bien cuando se lo dijo...
_ ¿Qué importa que se derramen unas cuantas goticas de sangre, mi cielo?, ... ¡Si tú verás cómo vamos a gozar en grande!
Ya no aguanté más. Casi sin respirar y arrastrándome muy despacito para no hacer ruido, me fui hasta mi cuarto, cerré la puerta por dentro y me acosté como estaba, vestido y con zapatos. ¿Y si al vampiro se le despertaba el apetito y no le alcanzaba con la pobre de Elisa? ¡Pa` su madre!
Dos días después regresaron mis padres y todo quedó como si nada hubiera ocurrido... salvo para Elisa. Al poco tiempo se enfermó y le compraron muchas medicinas. Ella casi no trabajaba ya, y en la casa todos andaban serios, como disgustados. A Elisa le daban mareos, vómitos y hasta se desmayaba la pobrecita. Claro, ¿cómo iba a estar sana si le chupaban la sangre?
Un día se cayó y llamaron de inmediato a una ambulancia; se la llevaron para algún hospital y ya no volvió más a nuestra casa.
¿Me creen ahora?
En verdad sólo hubo una cosa que nunca entendí. ¿Por qué si la criada estaba cada día más débil y enferma, empezó a engordar más y más? Si hasta empezó a ponerse barrigona, ella que era tan delgada antes.
Bueno, esto debe ser porque yo soy todavía algo pequeño y no entiendo bien todo lo que hacen los mayores; pero, desde aquel día ya no tuve más dudas sobre mi hermano. El es un vampiro, ¿no es verdad?
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Encarnación de Díaz: Retorno necesario
Efraín Gutiérrez de la Isla
Yo, porque Dios lo ha querido,
fui plantado en este pueblo
de Encarnación.
Canónigo Manuel Romo Martín.
La arcilla gloriosa con la que el Arq. Salvador Hernández González le ha dado forma y sentido a este libro y a estos discos se llama memoria histórica. Gracias a ella retoma, como objeto de estudio, a Encarnación de Díaz, Jal., para alabar la innegable grandeza local y regresarla a sus propios habitantes. El universo se antoja hogareño, irrepetible, hospitalario. El motivo superior es, por supuesto, enaltecer a sus creadores, a sus artistas y, naturalmente, aprovechando la circunstancia, echar raíces de nueva cuenta en esta población exquisitamente plena, inolvidablemente encantadora.
Los compositores y los poetas de La Chonita, los personajes nombrables de la cultura y del arte de Encarnación están en el corazón de sus canciones, en el corazón de sus versos, están en el corazón de sus muros, de sus piedras; en la interpretación musical, en la declamación, en el dolor, en las lágrimas, en la sangre, en las ausencias, en la palabra transparente y llana, en las miradas que se pierden y se reencuentran.
Por la tierra que queremos es un fervoroso homenaje a Encarnación de Díaz, Jal., a sus gentes, a su alfarería, a sus museos, a sus calles, a sus parroquias, a sus panteones, al mariachi, a sus sacerdotes, a sus compositores, a sus mujeres hermosas y a sus hombres valientes; Por la tierra que queremos es un profundo reconocimiento a su obra literaria y musical, a sus bellísimos edificios y al talento de sus creadores.
Se hace esta obra con un fin nobilísimo y sensiblemente humanitario, su alteza de miras es el altruismo, esto es, fomentar la conciencia social para el bien común, para el bien de todos, para el bien del pueblo. El nombre de este proyecto histórico dará inicio a la Fundación Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín, la cual estará destinada para apoyar obras de carácter social, tales como: Ayuda a Niños de la Calle, Niños con Síndrome de Dawn y con Necesidades de Educación Especial, Jóvenes y Niños con Adicciones, Mujeres Maltratadas, Enfermos de Sida, Asilos de Ancianos Pobres, Alcohólicos y Neuróticos Anónimos, Personas con Necesidades de Transplantes y Donaciones de Órganos, además de apoyar la búsqueda, rescate, promoción y difusión de la obra cultural, artística y educativa de los poetas, artistas, pintores, músicos, escultores, creadores, investigadores, historiadores, artesanos e intelectuales jaliscienses.
Convocatoria feliz la del Arq. Salvador Hernández González: ha logrado reunir fotografías, testimonios, voces, partituras, historias, versos, talento. Convocatoria áurea ésta, ceñida por una nostalgia viajera que regresa para vivir el asombro de un escenario añejo: Encarnación de Díaz, Ciudad Santuario. Convocatoria inédita: para que tengamos esto en nuestras manos ha logrado reunir compositores, cantantes, poetas, intérpretes, arreglistas, declamadores y conductores de cuatro ciudades: Encarnación de Díaz, Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas; cuatro entidades federativas unidas por sus talentos unidos. Convocatoria esperada ésta: es un mundo de personas y personajes. El grupo es numeroso. Su manifiesto artístico mueve las fibras humanas, nos deja en las venas un ritmo líquido de vida y esperanza. El arte que no redime al espectador, al intérprete, al creador ¿qué sentido tiene?
Por la tierra que queremos pasa revista a poetas, compositores, intérpretes, declamadores, músicos, arreglistas y creadores locales. En un afán de recapitular los listados correspondientes, a continuación expongo por áreas de desempeño, los nombres y su aportación.
Poetas:
María del Consuelo Álvarez Soria: De la misma manera y Poema de regreso; Sr. Canónigo Magistrado Dn. Amando Juventino De Alba Franco: A dos tintas, La poesía y Lo que encierra la caja; Ismael De la Serna (poeta latinoamericano): Desafío postrero; José Guadalupe Domínguez: Maestro, solo uno; Alfonso Fernández Del Busto: Mi gallo; Luis Enrique Flores Sierra: Agüita tan esperada, Mi pequeña Encarnación y Yo estaba triste; Salvador Hernández González: Cobardía, Pequeña melodía, Para ti, Por la tierra que queremos, Maldita guerra, Cuando me aleje, Camino a mi pueblo, Jesús… de nuevo te han matado, Flor de una noche, Mariposas y Mi paloma; Alberto Martínez López (poeta nacido en Trancoso, Zac.): Aparición de la Virgen; María del Pilar Quezada: Las alondras y Sollozos; Onésimo Ramírez Jasso: Fertilidad, Utopía y Verte de nuevo; Jesús Romo: Felipe Ramírez (acróstico); y el Canónigo Manuel Romo Martín: Mi casa, Luna rota, Mi mandolina, Mi piano, Celosa, Oración del cura, Hijo pródigo, Así es mejor, Íntima, La oración del indio, Rincón querido, Sueño de un ciego, La campana, Charla de tres ovejas, La quiebra, De viaje, Triste recuerdo y Luz y sombra.
Compositores de letra y música:
El Arzobispo Felipe Aguirre Franco: Encarnación de Díaz; José Alba Lujano: Mi Chonita; María Guadalupe Cruz: Esta chica es un ángel; Dominio público: La pajarera; Pedro Guerra: Toda una época (tema dedicado al Colegio “Felipe Ramírez”, de Encarnación de Díaz, Jal.) y Viejo pescador; Salvador Hernández González: A esa mujer, La Macarena, Muchas gracias y Veinte abriles; Francisco Javier Ríos Villalobos: A mi tierra Encarnación; Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín: Paloma blanca, Venimos, ¡Oh, Madre!, Árboles somos, Quisiera saber, La Chonita, Jardín triste, Es una flor, Hermosa primavera, La Cruz y En tu playa; y Juan Záizar: Cruz de olvido.
Autores sólo de la música:
María Asunción Almanza Romo: Para Ti, José Guadalupe Álvarez (El Galleta): Pequeña melodía; José Abraham Cervantes Regalado: Camino a mi pueblo y Mi gallo; Juan Manuel Esqueda: Por la Tierra que queremos y Alfredo González Galván: Mi paloma.
Dirección artística:
Bajo la extraordinaria dirección artística y arreglos musicales del Maestro Dn. José Manuel Contero: José Marco Contero y María Asunción Almanza Romo.
Músicos:
Familia Contero: José Manuel, José de Jesús, José Marco y Manolo (Zacatecas, Zac.); María Asunción Almanza Romo (Encarnación de Díaz, Jal.), y Mario Ortega. Contándose, además, con la valiosa intervención de la Banda “Los Pérez” y Francisco Javier Ríos Villalobos.
Intérpretes:
Las Hermanas Almanza (María Asunción Almanza Romo y María de Lourdes Almanza Romo; Coro ENCAZAC (Encarnación-Zacatecas), Banda “Los Pérez”, Salvador Hernández González, Pedro Guerra, María de Lourdes Almanza Romo (solista), Canónigo Manuel Romo Martín (rescate de obra), José Luis Almaraz Rodela, Raymundo Salas Romo, Jorge Salas Romo, José Manuel Contero, Manolo Contero, Francisco Javier Ríos Villalobos y Virginia De Santos (Creció en el campo, se educó entre los cantos silvestres de las aves, gorjea con una naturalidad sorprendente, con una transparencia divina). Con sus gorjeos asombrosos interpreta inolvidablemente La pajarera.
Oradores:
Mtro. Lorenzo Hernández Alba: Oración fúnebre al Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín; Sr. Canónigo Dn. Manuel Romo Martín: …Porque Dios lo ha querido (Fragmento de una homilía).
Fotografías:
José Almanza Romo: Propietario de los valiosos Archivos Fotográficos “Encarnación de Díaz Antiguo” y “Los Filarmónicos de Encarnación” quien, para lograr un acercamiento mayor a nuestro pueblo, con una largueza excepcional ha brindado todas las facilidades para obtener las fotografías antiguas que en el presente volumen se dan a conocer.
Hace un par de días, en amable visita familiar -con la transparente emoción que le es proverbial, su generoso don de gentes y su buena fe- referente a este libro, me comenta Salvador Hernández González: “De la larga noche de la luz de sus creadores…que durmió en las sombras del tiempo, nace para el pueblo de Encarnación de Díaz y para México entero una maravillosa obra con luz de la creación en y para la cultura de un pueblo; la calidad artística de sus hombres y de sus sentires, se disfruta en la producción Por la tierra que queremos...” Este es el ideario, sin la menor duda, de un Salvador que ha luchado toda la vida por encontrar testimonios de grandeza humana en su entorno, estrictamente para promover solo el reconocimiento social y la permanencia de la voz del otro.
Supongo que decir de una vez por todas, toda la carga de cariño y alabanza que sentimos por nuestro terruño nos plantea serias dificultades. Qué bien que existe el verso, la canción, la poesía y la música, los edificios majestuosos, los hombres sensibles, las mujeres soñadoras, los instrumentos musicales, nuestras creencias, la palabra, el asombro. Éstos son facilitadores irrenunciables que nos permiten celebrar el gusto por nuestra Villa, el amor por nuestro pueblo, sus habitantes y sus fiestas, sus construcciones y el legado tangible e intangible de su obra cultural. Creo en el canto. La palabra cantada provoca felicidad y dolor, provoca gran felicidad y dolor grande. Así son las circunstancias de la dicha ¿quién dice lo contrario? Alegrémonos cantando.
El jalisciense-zacatecano Salvador Hernández González conoce toda Encarnación de Díaz. Allí nació, allí creció. Allá vive su anciana madre. De niño se nutrió con el canto de las avecillas silvestres bajo la sombra de los naranjos o de los limoneros. En el centro de la milpa, desde el infatigable ejemplo paternal, el rudo trabajo campesino lo acercó a una realidad conmovida por el sonido de los riachuelos, la lluvia, el viento, los celajes, las ramas de los árboles, los truenos del temporal. Creció arrullado por melodías rústicas y entre siluetas humildes. Entiende, como la gente virtuosa de La Chona lo que es el canto, lo que es cantar. ¿Será tal vez por eso que se ha propuesto editar Por la tierra que queremos con la inclusión de muchas voces y muchos cantos y fotografías históricas de sus espacios bienamados y los rostros de gentes, de sus gentes, que no hablan de otra cosa mas que de la profunda sensibilidad del chonense común y de todos los días? La inclusión de canciones vernáculas y de salón, pero no solo en este libro, sino en los tres discos compactos de la producción le da relevancia, le da un dejo de distinción a esta tarea antológica que, por sus expectativas, es compleja, harto laboriosa, difícil.
En Encarnación de Díaz, Jal., cantar Por la tierra que queremos significa escuchar la voz de los que cantan. El que canta escucha y lo escuchan. Instantánea aparece -por los sitios históricos más importantes- toda la dinastía Esqueda: Carlos Esqueda, Don Rosalío Esqueda y el maestro Juan Manuel Esqueda, actual director del Mariachi de los Esqueda. La familia Esqueda se ha consagrado, desde muchas generaciones atrás, a la música mexicana de manera extraordinaria. Tienen una producción asombrosa de canciones. Los Esqueda cantan para los espíritus nobles porque cantan para las gentes portadoras de sensibilidad y de corazón abierto. Seguramente por eso Salvador Hernández González, en su canción Por la tierra que queremos (que con el tiempo habrá de convertirse en himno local), exalta con contagioso júbilo la pertenencia de Los Esqueda a una Encarnación de fiesta interminable:
Allá donde la historia se escribe con canción,
si busca a “Los Esqueda”, verá qué gran fiestón.
Aquí es cuna de artistas, de verdad, con pasión
y florecen las hembras, hermosas cual primor.
En esta hermosa tierra llamada Encarnación.
¿Es acaso inefable el amor consagrado a un pueblo?, ¿al pueblo de nuestros orígenes?, ¿al pueblo donde está el prodigioso signo de nuestros mayores? ¿Es tal vez el sustento de familia, de consanguinidad lo que le da ese toque grandioso y de esplendidez a esos lugares nuestros, muy nuestros, a los que amamos entrañablemente?, ¿es verdad?, ¿por qué?, ¿sólo se da porque allí nacimos?, ¿qué piensan, cómo asumen su avecindamiento los que no siendo del pueblo han echado raíces definitivas hasta su muerte? y, los que se han ido, ¿por qué vuelven?, ¿pasará también en situaciones de exilio, en escenarios de éxodo? A todo esto, ¿qué nos platican los emigrantes, nuestros paisanos norteños?
Volver los ojos al pueblo. Volver. Somos pueblo. La canción regresa a sus orígenes. Los dedos de los filarmónicos toman forma de pentagrama y se quedan -en el papel- para siempre. Con alas de paloma las partituras de los Esqueda permanecen inmóviles, mirándonos así desde la cúpula celeste. Llueven gotas azules de canciones para ser cantadas bajo los balcones de ventanales tenuemente iluminados, Encarnación de Díaz tiene corazón de doncella enamorada.
Esta valiosa producción artística es la gramática del pueblo. Gramática que está pensada para otorgarla a sus principales usuarios, los laboriosos habitantes de Encarnación de Díaz, Jal., gente bonita, gente sencilla, gente que habla con el corazón en las manos, gente piadosa, gente que pone su mirada gentil en la dulce mirada de los demás. En Por la tierra que queremos aprendemos a balbucear el idioma de la cortesía, el lenguaje de la caballerosidad, se nos contagian los misterios de la vida religiosa y del Rosario. Es por ello, igualmente, un libro católico y de recogimiento donde el amor divino acampa en derredor y nos estremece.
Encarnación de Díaz extiende sus sentimientos desde su propia naturaleza que es la naturaleza de la ternura: algo así como el sol cotidiano del mediodía y de todas las horas. Sol esplendente y párvulo, cariñoso y confidente. El amor tiene muchos lenguajes que la calidez, la belleza, la inocencia y la pureza lo confirman, bajo el calor de un sol usualmente primaveral y hospitalario como el amable sol de todos los días de Encarnación.
Soy un apasionado defensor de las palabras que derrochan miel. Necesitamos regresar a ellas. Debemos volver a estas campiñas. La confidencia, el protocolo de la suave expresión, la piel tersa de los enunciados, su acento reiterativo y circunloquial igualmente son queja, elegancia, valentía, declaración de amor, llanto, enfrentamiento, milagro. El milagro de las cosas. El milagro del agua y de la vida también habita las palabras, las palabras pronunciadas, las palabras escritas y selecciona -como aposento final- las más dulces.
Encarnación de Díaz tiene voz de poeta. Encarnación de Díaz, Vitral del Cielo, metáfora de suspiros, canción de serenata, universo de mariachi perpetuo. Encarnación de Díaz, villorrio edénico. Aquí bajan las estrellas para nutrirse de luz, de azul y de misterio. Encarnación de Díaz, Ciudad Alondra, principado de coros celestiales, tierra de sacerdotes santos.
Resulta hondamente conmovedor para Encarnación de Díaz que es una población profundamente temerosa de Dios, intensamente católica y con una gran vocación religiosa, dada a las prácticas de la piedad cristiana, destacar en este volumen, hecho con sangre y sudor -como se hacen las revoluciones-, a cuatro celebérrimos personajes muy, muy, muy amados en La Chonita, quienes, junto con la pasión por las almas también cultivan o cultivaron en vida la producción literaria y musical, la filantropía o la formación del hombre cristiano. Me refiero al Cura don Felipe Ramírez Pérez (Notable Benefactor de Encarnación de Díaz, Jal., n. en San Juan de los Lagos, Jal., el 26 de mayo de 1852 y m. en Encarnación de Díaz, Jal., el 9 de enero de 1914. El corazón agradecido de los chonenses a puesto su nombre al Colegio “Felipe Ramírez Pérez”, que es atendido por las Madres Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús; y al Hospital “Felipe Ramírez Pérez”, de Encarnación de Díaz, Jal.); al Canónigo Magistrado Dn. Amando Juventino De Alba Franco (Autor del libro de poemas El alma de las cosas, n. en Encarnación de Díaz, Jal., el 25 de enero de 1881 y m. en Villa Hidalgo, Jal., el 16 de febrero de 1942); al Canónigo Dn. Manuel Romo Martín (Autor del poemario Aurora y ocaso, n. en Aguascalientes, Ags., el 23 de octubre de 1905 y m. en Encarnación de Díaz, Jal., el 18 de noviembre de 2001) y al actual Arzobispo del Estado de Guerrero, don Felipe Aguirre Franco, poeta y humanista, nacido en Encarnación de Díaz, Jal.
A libro abierto y sobre las rodillas, desde la lectura en voz alta de Por la tierra que queremos llegamos al corazón de la obra. Cantamos estrofas, leemos versos, miramos fotografías antiguas de La Chona, las comentamos. Nuestra Señora de la Encarnación nos mira amorosa desde su altar tomado por el fotógrafo, en el Panteón el Señor de la Misericordia seca nuestras lágrimas. Rezamos. Vemos un Encarnación de Díaz, Jal., que amanece, redescubrimos su luz. Tocamos su palpitar de página viviente. Sentimos el corazón de sus piedras: lo entendemos cercano, las reconocemos. Entonces descubrimos que hemos entrado al corazón de una bella ciudad jalisciense a la que don Manuel Romo Martín, así le canta:
Los hombres de antaño
Le llaman “Villita”;
Los hombres de ahora
le dicen “Chonita”.
Por algo la quieren, por algo la miman.
¡Qué linda es mi tierra, mi tierra bendita!
Rostro y corazón, elevación y alabanza, piropos a La Chonita, súplicas a la Virgen, oraciones y cuitas, lágrimas y consuelo, luminarias visiones y nocturnales humedecidos por la fe, parecen ser las unidades significativas que nos regala en su versuelada, en su canto el Canónigo Manuel Romo Martín: santo varón admirado por propios y extraños, querido por muchos, llorado por todos.
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LA ROSA DE LOS VIENTOS
Los días tristes
Claudina Domingo
1
Ya nada nos queda:
incluso el último trago de alcohol
nos ha abandonado,
dejándonos solos,
hundidos en un cuerpo ingrato
que sólo tiene sombra.
2
Nuestras derrotas han triunfado:
no tenemos hambre, ni sed, ni frío.
Enfermos de silencio,
hasta el rencor se nos escapa.
3
Cada cual su pena,
su odio, su desvelo.
Cada cual su tragedia
y sus pormenores.
Pero sólo uno,
más solo que todos,
más triste que ninguno,
conoce su peso y su medida.
4
Cada gramo pesa,
cada minuto cuenta;
abandonados de la esperanza
y de la nostalgia,
las cosas adquieren su medida
exacta:
la cama fría,
las noches largas,
el trabajo ocioso,
los cigarros humo,
la comida bocados,
la compañía pesada,
la soledad funesta
y los días, tristes.
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EL SOL DEL TRÓPICO
SUPLEMENTO DEL SUPLEMENTO DE EL SOL DE ZACATECAS
“La voz humana”: pasión de una mujer desesperada
Los viernes 21 y 28 de Enero se presenta la obra teatral “La Voz Humana” en la Alianza Francesa de Zacatecas a las 19 horas. La entrada es libre y el cupo es limitado.
“La Voz Humana” es una obra de teatro intimista que fue beneficiada por el FECAZ 2002-2003. Es una adaptación de “La Voix Humaine”, original de Jean Cocteau.
La actriz que sustenta esta interesante obra, que concretamente es un monólogo, es Rosa Isela Baltasar Ichaurregui, bajo la dirección artística de Roberto Ribero Barquin; la dirección técnica está a cargo de Julián Aquino. Musicalización: Vicente Rodríguez. Vestuario: Maria del Carmen Inchaurregui Bernal. Idea central y análisis dramático de la obra: Morris Savariego. Apoyo metodológico de análisis tonal: Leopoldo Smith Macdonald. Fotografía: Lino Dalle Vedove
La obra es un manifiesto del hecho real, que reposa en la efigie del amor; proceso vital de alegorías y tragedias. Clásico de Jean Cocteau: sitúa al personaje a través de una tragedia de un matiz de comedia francesa, bajo la complejidad del carácter y ambigüedad psicológica de la personalidad en su ambivalencia.
En la disección del drama, la pasión de una mujer desesperada, donde se entreteje el drama de dos papeles uno cuando habla y otro cuando escucha; resulta ser la síntesis de una lectura de la pasión, sujeta a fluctuaciones plásticas de la materia, donde cada movimiento de la materia del cuerpo tienen una significación de sí mismo.
Adaptada en la Ciudad de México con un estilo ART-DECO en los años 50 en la Colonia Roma. Ella espera una llamada telefónica en donde el teléfono es el único medio moderno que nos lleva a las más profundas historias de amor del ser humano. Una mujer adherida a una línea telefónica. Símbolo de encuentro y pérdida de la comunicación. Una mujer dividida por el dolor humano. Una humanidad divisible por la visión impuntual, una espera sin tiempo. Y una línea cortada por la ausencia de la voz humana.
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